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Identidad cultural: ¿Cómo escapar del patrón dominante?

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Sobreponerse a la imposición cultural dominante, buscando la promoción de la diversidad de expresión de los pueblos a través de la cultura. Ese fue uno de los principios de las coaliciones al desarrollarse. El movimiento surgió en Francia, entre los años 1998 y 1999, cuando – hartos de la invasión del estilo estadounidense en la música y en el cine –, los franceses empezaron a reaccionar en defensa de su propia lengua, reflejando esa acción en otras áreas.

A partir de ese trabajo nació el Comité de Vigilancia para la Diversidad Cultural, que se oponía a las decisiones anteriores de las rondas de OMC (Organización Mundial del Comercio) en relación al sector. En ese momento, los países productores de cultura tradicionales eran el único origen de las artes o de cualquier otra forma de cultura. Al mismo tiempo, los consumidores típicos de esos productos, representados principalmente por los países en vías de desarrollo, seguían vedados de su derecho de la libre iniciativa, de expresarse sin uniformizarse y sin seguir el patrón establecido por esos modelos de dominación cultural.

Diversificando para permitir las expresiones culturales de cada pueblo, actuando a través de la descentralización y del intercambio de ideas, el movimiento creció y enseñó la forma necesaria de actuar para evitar que los fenómenos de alienación cultural se mantuvieran. "Permitir que la cultura se uniformice es lo mismo que matarla, tensionarla y quitar su energía creativa. Cuanto más le descentralizamos y diversificamos, más favorecemos el intercambio y fortalecemos la identidad entre los pueblos. Sin posibilidad de intercambio, la vida no fluye”, resume Geraldo Moraes, Presidente de la Coalición Brasileña para la Identidad Cultural. Eso explica de forma amplia el alcance de las actitudes que necesitan ser tomadas para el desarrollo de la cultura diversificada en todo el mundo.


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